Habitualmente, los padres toman la decisión de que su hijo duerma con ellos cuando es un bebé para estar más atentos y cerca del pequeño en caso de que se despierte a media noche y empiece a llorar, o en caso de que necesite algo.

Esta práctica es conocida como colecho, y puede ser practicado en la misma cama, en camas pegadas, o en cama y cuna pegadas. En algunas culturas como la japonesa se practica hasta que los niños cumplen aproximadamente 7 años, y en la cultura occidental se ha reintroducido por los partidarios de la crianza con apego.


El colecho ha sido defendido y criticado, por lo que en esta ocasión les daremos a conocer los aspectos negativos y positivos del mismo, y hasta que edad debería el niño dormir con sus progenitores.


Entre los inconvenientes o aspectos negativos del colecho se hallan:
-Para los bebés pequeños que duermen con sus padres en la misma cama existe riesgo de asfixia, por lo cual en caso de decidir practicar el colecho se deberían seguir una serie de consejos para colechar correctamente y evitar inconvenientes.
-Algunos padres duermen peor y descansan menos cuando duermen con el bebé.
-La vida de pareja puede llegar a resentirse.
-A largo plazo, puede generar apego y dependencia en el niño hacia sus padres.
-Algunas hipótesis indican que los niños que duermen con sus padres, cuando están más grandes, pueden ser más inseguros y con falta de confianza en sí mismos, aunque no hay estudios que lo verifiquen.
Entre los aspectos positivos se hallan:
-Facilita la lactancia materna nocturna.
-Reduce la frecuencia de llanto del bebé.
-Favorece el vínculo afectivo entre padres e hijos.
-Hay teorías que afirman favorecer el bienestar del bebé.
-Reduce y corrige los episodios de apnea del sueño que pueden ser peligrosos para el bebé.


Pero, ¿Hasta cuándo debe dormir el infante con sus padres? Existen algunos estudios que afirman que lo ideal es que los niños duerman con sus padres hasta los 5 años de edad, mientras que hay otros que indican que hasta los 3 años, sin embargo no hay una edad determinada para que el niño deba empezar a dormir sin sus padres, pues depende de la decisión de sus padres, y el ritmo de cada niño, ya que suele llegar un momento en el que el niño es lo suficientemente maduro como decidir, aceptar, o querer dormir solo, normalmente en un principio con la compañía de alguno de los padres antes de quedarse dormido, y posteriormente, hacia los 8 años de edad, empiezan a prescindir de dicha compañía para quedarse dormidos.

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