Entrevistada: Lcda. Josheymar K. Salinas Gómez

La onicofagia no es una enfermedad ni un trastorno psicológico. La palabra sólo viene del griego onyx y phagein que significan uña y comer respectivamente. Se trata de un hábito compulsivo por comerse o morderse las uñas cuyo origen se presenta generalmente en edades tempranas como la infancia y la adolescencia. Aunque en ocasiones perdura hasta la adultez, la mayor incidencia de este mal hábito se da entre los más jóvenes, sobre todo, en la pubertad.

            Ahora bien, al hablar de la onicofagia infantil nos referimos a un hábito nervioso muy común por eso es considerado un mal hábito que tiene un origen nervioso. Puede que el niño este generando ciertos problemas en su entorno, los cuales le estén originando estrés, ansiedad, entre otros.

            Así mismo, se trata de una conducta frecuente entre niños y adolescentes que tiende a desaparecer en la edad adulta, en la mayoría de los casos, pero la misma puede tener consecuencias negativas y puede extenderse. Por tal razón el resultado son unas uñas desiguales, que apenas cubren el dedo, heridas en las zonas de las uñas, y en ocasiones problemas bucodentales. Es importante prevenir y evitar este hábito.

¿Porque los niños se comen las uñas?

            El hábito de morderse las uñas se genera de forma inconsciente y en la mayoría de los casos suele producirse cuando el niño o niña están vulnerables, inseguros, nerviosos o temen a algo, por ello al hacerlo esto le genera una aparente seguridad y tranquilidad, lo cual concibe que no puedan evitar de hacerlo en ciertas situaciones.

            Primeramente, es importante conocer las razones de este hábito para poder entenderlo y ayudar a los niños y niñas para que dejen de morderse las uñas. La mayoría de los niños se muerden las uñas en algún momento, pero suelen dejar de hacerlo de manera natural.

Si pasada cierta edad el mal hábito persiste y ya de forma intensa, podría ser debido a conflictos emocionales persistentes los cuales se están enfrentando.

Los niños más vulnerables a presentar este tipo de hábitos suelen ser aquellos que manifiestan, timidez, introversión, problemas de autoestima, los que son temperamentales, intranquilos, sensibles ya ansioso, entre otros.

            Es importante controlar dicha situación, debido a que la misma se pudiese agravar generando con ello una compulsión y llegándolo a considerar un trastorno emocional, donde inmediatamente de deberá tomar en cuenta buscar ayuda profesional.

¿Cuáles son las consecuencias de morderse las uñas?

            Este hábito generalmente es impulsado por razones psicológicas, resaltando sentimientos como la ansiedad, el miedo, la angustia, el nerviosismo, el estrés, la frustración, el aburrimiento, entre otros. Es difícil darse cuenta del desarrollo de este proceso ya que se lleva a cabo a nivel inconsciente y genera, una conducta difícil de detener cuando ya está muy arraigada.

            Cabe destacar, que estos sentimientos no aparecen de la nada, y tienden a aparecer producto de experiencias traumáticas y/o complejas que haya tenido que vivir a lo largo de su vida, considerándolos que se deban a un origen psicosomático.

            De esta forma, las razones psicológicas provienen de las psicosomáticas, cuyos ejemplos son innumerables. Entre los más comunes se encuentran el enfrentarse con situaciones difíciles en la escuela, problemas familiares, la pérdida de un ser querido, violencia (Acoso Escolar), humillaciones, entre otras.

            También hay experiencias similares que marcan a la persona de una forma más profunda y le hacen cambiar toda su actitud ante la vida. Suelen tornarse tímidos o con baja autoestima y el desenlace también es la onicofagia.

Puede que el niño esté estresado, que tenga ansiedad o que esté pasando por un momento difícil de entender como un cambio de colegio, la llegada de un nuevo hermano o la muerte de un familiar. En algunos casos, la mala costumbre de morderse las uñas puede comenzar por imitación en el caso de que el padre o la madre aún conserven este hábito puramente infantil.

            Porque, aunque comerse las uñas resulte un gesto de lo más habitual, tiene consecuencias negativas sobre el desarrollo del niño, sobre su salud bucodental y sobre su autoestima.

            Los motivos de esta problemática son generalmente sentimientos y elementos psicológicos que no superan. En ocasiones, tanto lo que acontece en nuestro interior como en el exterior se nos va de las manos y es así como se puede llegar a una explicación racional de la onicofagia.

            Morderse las uñas es un hábito del que podemos creer que no tiene graves consecuencias negativas, aparte de que es desagradable o de que estéticamente las uñas aparecen estropeadas, pero tiene consecuencias que van más allá:

  • Consecuencias Físicas. Pueden aparecer diferentes consecuencias físicas, desde la uña estropeada, dedos deformados, problemas bucodentales, hasta infecciones y heridas en los dedos.
  • Consecuencias emocionales. Entre estas consecuencias puede aparecer una baja autoestima, una estrategia de evitación que se generaliza impidiendo afrontar la situación o desarrollar otras estrategias más adaptativas.

Mas adelante continuaremos con la entrevista a la Lcda. Josheymar K. Salinas Gómez

Contactos:

Lcda. Josheymar K. Salinas Gómez

Correo: joskatsalgom@gmail.com

Teléfono: 0414-3091050

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