¿Las emociones podrían afectar nuestra salud?

Entrevistada: Lcda María Elena Sequeral

Sí, las emociones no solo afectan nuestro estado de ánimo, sino que también tienen un impacto directo en nuestra salud de manera integral.

Cuando las emociones no son expresadas, sino que las guardamos o las negamos, las mismas no desaparecen, por el contrario, se quedan en nuestra psique y tarde o temprano saldrán a la luz, puede ser a través de alguna enfermedad o molestia física que, en sí, no es el problema, sino un síntoma de lo que ocurre en nuestro mundo interior.

¿Cómo pueden afectar?

Todo depende. Cada caso tiene sus peculiaridades, derivadas de las dinámicas intrapsíquicas e interrelaciones que se tengan. 

Puede ocurrir, por poner un ejemplo de manera general, que yo me enferme de manera frecuente de dolores de garganta y gripes constantes; al hacer una introspección seguramente me encontraré con un nivel significativo de tristezas acumuladas y no expresadas que, de manera consciente o inconsciente, he callado y son esas emociones reprimidas las que, a través de una patología física, buscan ser drenadas y atendidas.

¿Existen emociones que pueden afectar de manera positiva?

La respuesta corta es sí, todas las emociones tienen está capacidad. Del mismo modo que pueden afectarnos de manera negativa si no se las maneja de un modo adecuado, pueden ayudarnos a sentirnos bien, cuando somos conscientes de ellas y somos capaces de gestionarlas de manera asertiva.

¿Qué puedo hacer como padre para ayudar a mi hijo en el sano manejo de las emociones?

Lo primero que debemos hacer como padres para ayudar a nuestros hijos, es estar bien nosotros. Aprender a reconocer y expresar de manera adecuada lo que sentimos (sin herir a otros) es la mejor forma de ayudar a que nuestros hijos aprendan a manejar sus emociones, pues ellos aprenden con nuestro ejemplo.

Ayudarlos a reconocer sus propias emociones es el primer paso, pues, aunque parezca evidente cual es la emoción presente, es más frecuente de lo que se puede pensar, que confundamos o malinterpretemos nuestras emociones reales.

Por ejemplo, ante una rabieta pensamos de manera automática que la rabia es la emoción presente, pero si vamos más allá de lo evidente, podemos encontrar un niño triste que no sabe cómo expresar esa tristeza.

No es sólo cuestión de reconocer las emociones, sino también de enseñarles a expresar con palabras lo que sienten, en un ambiente seguro, en el que no tengan miedo de hablar y que sientan siempre el apoyo y comprensión de mamá y papá.

Alguna recomendación al núcleo familiar

Es preciso que comprendamos que no existen emociones buenas o malas. Las emociones simplemente son, y cada una de ellas tiene un propósito particular dentro de nuestra dinámica psíquica, por lo que es preciso darles cabida y expresarlas.

El apoyo terapéutico es fundamental para ayudarnos a conocer y comprender lo que sentimos, para, de ese modo, poder actuar de la mejor manera ante las circunstancias que se nos presenten.

El amor y el respeto son fundamentales en nuestras relaciones con los demás y principalmente con nosotros mismos para poder lograr tener una vida saludable, feliz y plena.

Contactos


Lcda María Elena Sequera

Correo: psic.elenasequera@gmail.com

Telefono: 0414-5257359

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