Bullying es una palabra que proviene del inglés y que cada vez es más usada en nuestro idioma pudiendo traducirse como “Intimidación”. El mismo consiste en los maltratos físicos, psicológicos o verbales que se dan de forma intencionada y continuada sobre un niño, niña u adolescente, realizada por otro o un grupo de otros que lo han elegido como blanco para comportarse cruelmente con la víctima y hacerlo sentir sometido y asustado.

El bullying se puede dar de distintas formas y suele ocurrir en el ámbito escolar, siendo más común durante los recreos, en los pasillos, baños, comedores, transporte escolar, y a veces incluso en el aula de clases. Sin embargo, la definición de bullying se ha extendido y ha pasado a otras áreas de la sociedad, dándose en otros lugares como iglesias, durante la asistencia a actividades recreativas o deportivas, clubes, o lugares donde se comparte con otros grupos por varias horas.

Puede darse a través de manipulaciones, exclusiones o bloqueo social, amenazas, agresiones, intimidaciones, y también por medio de redes sociales, éste último mejor conocido como cyberbullying o ciberacoso. Cualquier lugar donde el acosador se aproveche de una diferencia de poder, y pueda humillar a la víctima sin una intención y haciendo que el mismo se sienta indefenso pudiendo desarrollar problemas psicológicos que afecten su salud, es bullying.

El agresor o acosador, aunque no necesariamente tiene que tener alguna enfermedad mental, por lo general presenta algún tipo de psicopatología, posee una conducta agresiva ante la resolución de conflictos, carece de empatía y está en un ambiente familiar poco afectivo. En algunos casos, el acosador puede ser acosado en un medio (en casa, en la familia, humillado por adultos o siendo expuesto a constante presión) y en respuesta a ello, ser acosadores en otro ambiente.

Algunos autores, consideran que las víctimas son todos los que están involucrados en el bullying, incluyendo no solo al niño, niña u adolescente que ha sido acosado, sino también al acosador, pues éste puede ser afectado en alguna medida por el mismo y presentar baja autoestima, ansiedad, trastornos de conducta, etc.

El acosado, por otra parte, suele ser sensible y frágil, no muy sociable, y tiende a no saber reaccionar por vergüenza o miedo. Existen actitudes que suelen tener en común los niños que sufren de bullying, y que deberíamos conocer para saber identificar este problema, entre las cuales se haya:

-Cambios de comportamiento repentinos en el niño, niña u adolescente afectado.

-Experimenta cambios en el carácter o humor.

-La víctima suele negarse a asistir a clase, presenta un rechazo continuado al ámbito escolar, especialmente los domingos por la tarde.

-Puede tener cambios en sus hábitos alimenticios: comer de manera compulsiva o presentar falta de apetito.

-Puede tener terrores nocturnos. Les puede costar más dormir o pueden tener pesadillas.

-Falta de ganas de salir de casa, hacer sus actividades habituales o ver a sus amigos.

-Bajo rendimiento escolar.

-Tristeza sin motivo aparente.

-Señales físicas frecuentes como golpes o raspaduras.

-Pérdida de objetos en la escuela.

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